13 sept. 2012

Tengo un problemón, chicas. Hay una razón por la que no actualizo tan a menudo y en cuanto la conozcáis sé que todas y cada una de vosotras me perdonaréis e incluso querréis saber dónde vivo para venir y darme un abrazo. Esta razón no es ni más ni menos que soy feliz. Sí, de un tiempo a esta parte soy muy feliz y en realidad es una mierda porque he perdido la mala leche, el amargamiento, el afán de critiqueo, la envidia insana... ¿Y sobre qué escribo ahora? Soy tan feliz que ya ni me acuerdo de mi pasado!

Para no dejaros sin posts hasta que vuelva mi mala leche, lo cual seguramente ocurra cuando me venga la regla, se me rompa una uña o me salga celulitis, voy a compartir esta entrada del blog de "Una Bruja Con Tacón de Aguja" (qué legal soy, eh? con lo fácil que sería decir que es mío. Ains, debe ser otro efecto de la felicidad...).

Decálogo para que nadie se tome tu blog de moda en serio (#fachonbloggersfacts)

Tengo la inmensa fortuna de ganarme la vida con un trabajo que me apasiona y que me permite dedicar mucho tiempo cada día a navegar por decenas de blogs de moda. Puede que el tuyo sea uno de ellos. Puede que tú también pretendas convertirte en blogger profesional o editora de contenidos online algún día. Y puede que te estés preguntando por qué ninguna publicación se ha fijado todavía en ti, a pesar de que actualizas a diario y has dejado bien claro en tu bio que tu sueño es dedicarte al mundo de la moda.
La respuesta es muy sencilla: probablemente tu blog se encuentra dentro de este Decálogo cuyo cumplimiento te asegura que nadie va a tomarte nunca en serio, escribas lo que escribas.
(NOTA: Este decálogo va también dirigido a algunos de los llamados egoblogs, aunque desde mi punto de vista no son blogs de moda propiamente dichos, sino más bien diarios de estilo personal).

1. Empieza con un saludo cursi

Nada como encabezar un post con un !!!Hola Princesas!!!, o cualquier cursilada empalagosa similar. No importa que no sepas cómo se colocan las exclamaciones, lo importante es que haya muchas, para demostrar tu efusividad hacia tus lectoras y el entusiasmo que pones en escribir.

2. Escribe un párrafo en inglés macarrónico

Escribir en plan bilingüe tiene sus ventajas, no importa que tu nivel de inglés sea de Opening. Por un lado el texto abulta más y no se nota mucho que tienes poco que decir, y por otro, en el hipotético y poco probable caso de que alguien de habla inglesa te lea pensará que escribes mal en su idioma, pero que probablemente seas buena en el tuyo. Esto también funciona al revés, ya que las lectoras españolas que no hablen inglés (como tú, en realidad) te perdonarán las faltas de ortografía pensando que es porque el manejo de tantos idiomas te tiene un poco despistada.

3. Pon un solo post en cada página

El objetivo es ganar clicks a cualquier precio, y si para ello hay que fastidiar un poco a los lectores tampoco es tan grave. Es solo un insignificante daño colateral.

4. Incluye en cada post 18 fotos de tu look

El número puede aumentar hasta 50, pero en ningún caso debe ser menor de 18. Hay que mostrar tu estilismo desde todos los ángulos posibles, y es imprescindible incluir al menos una fotografía en la que te miras los zapatos con pose tímida, mientras con la mano izquierda sujetas el bolso y con la derecha te apartas el pelo de la cara. Súbelas con muchísima resolución, seguro que a tus lectoras no les importa esperar un ratito a que se cargue la página. ¿Que Google penaliza las páginas que tardan en cargar? ¡A ti plin! Los fotógrafos profesionales tiran cientos de fotos para seleccionar al menos una buena, qué culpa tienes tú de que todas las tuyas sean dignas de ser publicadas.

5. Deja claro que tienes un Mac/iPhone

Si eres algo vergonzosa y no te gusta subir fotos tuyas a tu blog, siempre puedes sustituirlas por las fotos de los últimos cosméticos que has comprado. La clave está en que dichos cosméticos estén estratégicamente colocados delante de tu Mac Book Pro, independientemente de que se trate de pintauñas cutres de Deliplús.

6. Jamás uses la etiqueta “more”

Pon las tropecientas fotos seguidas en la home, y que no te dé por dividir el post, no vaya a ser que alguien se pase sin verlo. ¿Otra vez Google dando la lata con el tiempo de carga de la web? No le hagas ni caso, al fin y al cabo a nadie le importa lo que diga Google, ¿verdad?

7. No te conformes con las negritas

¿Por qué conformarte con las sosas negritas, cuando tienes a tu disposición todos los colores del arco iris? No será serio, pero es taaan bonito

8. Pide a todos que se suscriban

¿Quién quiere seguidores espontáneos, pudiendo insistir de forma cansina en cada post para que sigan tu blog? Esta regla puede extrapolarse también a los comentarios en blogs ajenos: nada como escribir a diestro y siniestro en todos los blogs por los que pases cosas del tipo “ME ENCANTA. SÍGUEME http://cursiflowerblog.blogspot.com/”, independientemente de que hayas leído o no la entrada en la que lo escribas.

9. Opina aunque no sepas

No se puede hablar de física cuántica sin tener nociones sobre el tema, pero lo bueno de la moda es que si no tienes ni idea de patronaje siempre puedes hablar de lo mucho que se llevan los estampados de flores en tal o cual desfile. Lo importante es opinar. Además, despotricar de la última colección de Christian Dior queda muy pro, aunque nunca hayas llegado a oler siquiera un libro de Historia del Traje.

10. Que no falten los besitos rosas

Para terminar, remata la faena con una despedida que supere la cursilada del encabezamiento. Parece difícil, pero todo es ponerse. Valen despedidas del tipo “besitos rosas”, “xoxo corazones” o cosas que hagan que cualquier lector con criterio vomite purpurina.


Esta blogger no es que me caiga especialmente bien, siempre sonriendo tanto cuando habla y opinando de todo como si llevase la razón absoluta (no como yo). Pero esta entrada me ha hecho gracia y me encanta cuando las bloggers serias se vuelven un poco malas.

Además yo hago algunos de los errores que comenta, como el de pediros que os suscribáis en cada entrada, pero yo nunca he pedido que nadie me tomase en serio ;P.

PD: Sé que no es la última novedad, pero ¿qué queréis? Tengo una vida social hiper ajetreada, que daría envidia a la mismísima Paris Hilton, y no tengo tiempo de estar a la última en blogs.

Besitos rosas para todas!!

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21 ago. 2012

Capítulo IV: Sexo, sexo, SEXO!! (Puritan@s abstenerse)

Por si a alguien no le ha quedado claro, este post va sobre sexo. Sí, estoy utilizando el sexo como reclamo, pero no, no voy a utilizarlo a cascoporro y sin venir a cuento, cual peli española. Creo que es necesario este capítulo para que entendaís por dónde iban los tiros en mi relación con BorjaMari.
 
Me sentía tan mal después de lo bien que se portaba conmigo y los regalazos que me hacía porque él se estaba pillando por mí, mientras que yo a él sólo le veía como ese amigo que te gustaría que te gustase y que a tu madre le gustaría que te gustase, incluso a tu perro le gustaría que te gustase pero que no hay manera, que empecé a acercarme a él. Le llamaba más a menudo, le abrazaba e incluso cayó algún beso tonto en días de borrachera, más debido a la amistad que a la pasión (o al alcoholazo que llevaba en vena...). En fin, imagino que todas habeís tenido algún amigo similar. El caso es que un día de repente mi sentimiento de pena por él subió un peldaño más y llegó al escalón de la pena-atracción, que es ese punto en el que lo que hasta hacía unas horas te daba repelús ahora te parecía que no estaba tan mal. ¿Y qué hice? Sí, habeís vuelto a acertar, con unas cuantas copas de más acabé acostándome con él. Y, contra todo pronóstico (modo ironic off) fue un completo desastre. Los días siguientes intenté convencerme a mí misma de que no estuvo tan mal, que casi besaba bien, que hasta disfruté un poco... Pero no. Fue el peor polvo de mi vida. Sin duda.
Una foto del momento, tomada en exclusiva para vosotras. Para las que dudaban que estuviese buena!


Pero empezaré desde el principio. Estábamos en su piso, tomando algo y abrazados cuando él empieza a besarme. BorjaMari se empieza a calentar y me empieza a sobar con gran torpeza el pecho y el culo. Os juro que estaba a punto de decirle que por mucho que los apretase no iba a salir nada de ahí. Luego bajó la mano hasta mi... ¿peluchito? ¿pastelito? ¿magdalena? Bueno, ya me entendeís. Puso cara de sorprendido al notar que yo aún no estaba chorreando. ¿¡En serio!? ¿Pero de dónde has sacado que un par de besos insípidos y apretar tanto el pecho que ya dudes de si intentas acariciarlos u ordeñarlos sea excitante? Por suerte, hay algo que toca medio bien y yo me empiezo a calentar un poco también. Vamos directamente a la cama mientras empezamos a desnudarnos, él se pone un poco bruto y me hace daño en el pecho, a lo que yo respondo con un gritito. Un hombre normal, en esta situación tan normal habría murmurado un "lo siento" y habría continuado con la faena. Pero BorjaMari no, él se para en seco y me empieza a pedir mil perdones, como si acabase de atropellar a mi gato o drogar a mi perro. ¡No es para tanto!, el daño ya está hecho y más te vale continuar porque estoy a un paso de volverme a vestir y salir corriendo! Además, ni que eso fuese lo peor que hubiese hecho... pienso, pero en lugar de eso suelto entre dientes un "no pasa nada" y le atraigo hacia mí para que me bese y se calle un rato.

Sin embargo cuando lo hace empiezo a arrepentirme de la decisión y a recordar lo desagradable que era su lengua, así que empiezo a besarle el cuello. Y sigo bajando... Mucho mejor hasta que me encuentro con un verrugón en el costado. Puajj, lo que me faltaba... Continúo por el otro lado, siempre intentando parecer sexy y tratando de ocultar con el pelo la cara de asco que no podía evitar poner. Parece que surte efecto pues él tiene cara de estar disfrutando, una cara que a mí me da cierto repelús... Genial, ahora tampoco puedo mirarle a la cara. Así sigo bajando hasta que llego a su miembro. Se la saco de los calzoncillos y pienso que no está mal, tamaño medio, aceptable. Con una erección de caballo y muy poca preocupación por recortar un poquito el vello púbico, eso sí. Le doy pequeños besos ya que no estoy tan cachonda como para hacer mucho más y tampoco me parece que esté en estado de necesitarlo y me pongo encima de él. Estoy como dos minutos y.... ya. Y ya está, el polvo más corto de toda mi vida. Increíble. Mi interior se debate entre hacer de niña buena y decirle que no pasa nada o montarle el pollo del siglo. Al final me decido por lo segundo, no puedo evitarlo. Él me pone carita de cordero degollado y entonces empiezo a sentirme como una bruja y le pido perdón. Me voy al baño, me acicalo, estoy un rato con él y le digo que me vuelvo para casa. Él se ofrece a acercarme en coche, pero la verdad que me apetecía librarme de él lo antes posible. En realidad no voy a casa, sino que quedo en una cafetería con mi mejor amiga, Bea, y... [continuará]



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7 ago. 2012

Capítulo IV: El primer beso con BorjaMari

Holaaa!!! He vuelto!! Os pediría mil perdones y os daría mil razones por haber estado ausente todo este tiempo, pero como sé que seguramente os la sude bastante y bajéis directamente hasta el siguiente párrafo, vamos a ahorrarnos el trámite. Bueno, ok, es por lo que todas pensáis, soy una vaga ;)

Ha pasado mucho tiempo, pero intentaré acordarme de todo. En el anterior capítulo os comenté que BorjaMari me regaló un collarcito de plata de Tiffany's (bueno, en realidad sólo os enseñé la bolsa) y eso inundó mi corazón de sentimientos. Porque sí, en el fondo los tengo. Me empecé a sentir muy muy culpable por pensar lo que pensaba de él así que... le besé. No sé por qué ni cómo sucedió exactamente. Sólo sé que de repente le vi de otra manera, como un pobre perrito apaleado, y sentí que se merecía que le correspondiese con algo.


No fue el peor beso del mundo (aún se me revuelve el estómago recordando algunos besos babosos de mi adolescencia y no tan adolescencia...), pero tampoco era gran cosa. Un reflejo de él mismo: no es que de asco, pero es soso, anodino y aburrido. Mientras nos besábamos me intentaba autoconvencer de que el primer beso siempre es el peor, no te adaptas bien a cómo besa el otro y sueles estar un poco nervioso. Así que cuando terminamos le abracé, luego le miré a los ojos y probé una segunda vez. Esta vez no fue un beso soso y aburrido, no. Nada que ver con el anterior, este fue simplemente un beso absolutamente asqueroso. Debe ser que en el primero no utilizó mucho la lengua por timidez, pero en este dios sabe por qué ya se sintió preparado para ello y ahí que fue. Os juro que eso parecía una batalla de su lengua por entrar en mi garganta mientras mi pobre lengua intentaba evitar que se abriera paso. No pude soportarlo más de dos minutos (aunque a mí me pareció una eternidad). Me separé de él y le sonreí, esperando que mi sonrisa pareciese natural y que no reflejase el asco que estaba sintiendo en esos momentos. Pero como vi en sus ojos lujuriosos que su intención er la de volver a la carga  y yo ya había tenido más que suficiente, le abracé, protegiendo así mi boca sobre su hombro, para acto seguido decirle que estaba muy cansada y que si me llevaba a casa.

El camino de vuelta podría ser la definición de incómodo. Él me ponía la mano en la pierna, mientras que de vez en cuando, en los atascos o semáforos en rojo por ejemplo, me miraba con cara de felicidad y me guiñaba un ojo. Creo que ni siquiera si me diese un infarto y estuviese en una ambulancia, dependiendo del tiempo que tardase en llegar al hospital la diferencia entre la vida o la muerte, tendría tantas ganas de no encontrarme un atasco o un semáforo en rojo. En cualquier caso, me dejó en casa y yo, para evitar que pensase que el próximo día esa batalla de babas a lo que él llamaba besar volviese a ocurrir me despedí con dos besos, rompiendo un poquito su corazón y haciendo que esa noche se rayase. A la media hora me escribió un Whatsapp diciéndome que se lo había pasado muy bien, que era una chica muy especial, bla bla bla. No le contesté, aún tenía el estómago demasiado revuelto como para poder contestarle algo que no fuese un emoticono potando.

Sin embargo, la historia continuó...

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25 mar. 2012

Cómo tener un nivel de vida chupiguay por 0 euros

Inspirada por el famoso post de So Urban So Chic, he decidido a contaros cómo disfruto de la vida por prácticamente cero euros. Cuando terminéis de leerlo veréis que comprar cosas, usarlas una vez y descambiarlas es para aficionados.


Opción 1: 

Comprar unos alicates pequeñitos, cortar los pita de la ropa y ale, para el bolso. Así podemos conseguir pantalones, abrigos, camisetas, bisutería... Vamos, lo que nos propongamos. Y si podemos mangar los alicates mejor que mejor, que así nos salen las compras por cero euros redondos.


  Si tenéis reparos por eso de que robar está mal y tal, no os preocupéis!! Si sois tan monas como yo, muchas chicas que os vean por la calle querrán parecerse a vosotras e irán corriendo a comprarse lo que llevaís puesto. El otro día incluso me llamó Amancio dándome las gracias por mangarle la ropa porque dice que todo lo que me llevo sube un 30% las ventas automáticamente.

Coste: 0 € (ó 2 € con los alicates).
Nivel de dificultad: Fácil.

Opción 2:

¿Y qué pasa con el maquillaje? La mejor opción es ir al Corte Inglés a los stands de marcas buenas (MAC, Nars, Bobbi Brown...) porque te suelen probar los productos para que los veas y fingir que estás interesada en comprar algo. En el primero una base y un corrector, en el siguiente una sombra de ojos, después un colorete... ¡Además te maquillan profesionales! Un lujazo, vamos. Luego sueltas alguna crítica con voz de pija en plan "Me parece que no tiene la suficiente calidad, yo es que estoy acostumbrada a cosas de más nivel" o "La pigmentación es bastante pobre, esto en Chanel no pasa" y te largas por donde has venido. Lo mejor es que cada vez vayaís a un Corte Inglés diferente, porque si no empezará a cantar un poco...

Otra opción para no dar tantas vueltas (utilizaba por casi todas nosotras cuando éramos adolescentes, no nos engañemos) es ver videos de youtube de cómo maquillarnos, para tener algo de idea, y luego ir a una permufería y maquillarse con los testers. Si sois escrupulosas llevar un pulverizador con alcohol y, cuando la dependienta no mire, pulverizarlo sobre la brocha/colorete/sombra a utilizar, que el alcohol lo mata todo.

Coste: 0 €.
Nivel de dificultad: Medio.


Opción 3:

Para esta opción hay que estar buena, aunque tener una buena delantera y vestir como un putón también suele servir. Se trata de echarse un amigo relaciones (tirárselo da puntos extra) para que te pase gratis a los sitios. "¿Para eso hace falta estar buena?" - pensaréis. Pues sí, porque si puedes pasar gratis a una discoteca un sábado habiendo fiesta siendo un cardo, ese sitio no merece la pena. Seguramente de hecho sea un campo de nabos. Así que por eso os recomiendo que intentéis ir a discotecas un poco exigentes.


 Muchas veces además os invitarán a una copa o, si os lo montáis bien, a una botella. Pero si sólo os han dejado pasar gratis y estaís aburridas porque no podéis pillaros una buena, no os preocupéis, sólo tenéis que seguir leyendo.

Coste: 0 € (es interesante combinarla con la opción 1 y 2).
Nivel de dificultad: Medio-Difícil.


Opción 3:

Una vez en la discoteca, localizar a algún babosillo y seguirle un poco el rollo. En cuanto les deís un mínimo de coba y un número de teléfono (falso) ya estarán proponiendo invitaros a algo. Y si no, puerta y al siguiente. Lo peor es que luego cuando quieras huir con tu copa el tio no se dé por vencido y te dé la morga toda la noche. Ahí es donde entra en acción nuestro amigo el relaciones (al que opcionalmente nos estamos tirando, recordad) para que os deje en paz.

Coste: 0 €.
Nivel de dificultad: Medio.


Opción 4:

Esta opción es ya para pros: echarse de pagafantas a un tio con dinero (si no le hacéis ascos a nada, puede ser también una tia). Es la mejor opción para ir al cine, cenar, tomarse unas copas, jugar a los bolos... y en general realizar cualquier clase de ocio gratis. Eso sí, tenéis que controlar muy bien el arte de hacer la cobra.


Coste: psicológico grande, pero para nuestro bolsillo 0 €.
Nivel de dificultad: tremendamente fácil hoy en día.



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8 mar. 2012

Capítulo III: Actualización de mi "maravillosa" vida

Creo que ya es hora de seguir contando cómo me va la vida... Hace cosa de un mes me fui a tomar un café con el pijito al que conocí en Serrano. Me llevó a un sitio donde se apreciaba la calidad nada más entrar. Con deciros que la gente llevaba las UGG auténticas ya os podéis imaginar...

Primero unas cuantas conversaciones intrascendentes (a qué te dedicas, qué edad tienes, por dónde sueles salir...) en las que me tuve que evitar la mayoría de las respuestas porque no quería que supiese todavía que soy del sur de Madrid, salgo por el sur de Madrid, nunca he pisado un colegio/instituto/universidad privado, nunca he estado en un hotel de 5 estrellas y sí, tengo un pasado chonil. Así que después de mis numerosos cambios de tema el chico captó que había algo raro (el más listo de su clase tampoco era...) y me preguntó:

-¿Por qué no quieres contarme nada sobre ti?

-¿Cómo que no? Te he dicho que me encanta el chocolate, que vivo en Madrid (¡gracias por llamar a la Comunidad Autónoma igual que a la ciudad!) y que me gusta salir por sitios donde pongan house y música comercial...

Eso le contentó por el momento. Después de un rato charlando y riéndonos (bueno, sólo se reía él de mis gracias, porque el pobre es un pavisoso de cuidado...) me pidió el número de teléfono y quedamos en vernos otro día. Por supuesto invitó él. Dos besos y a casita.

De vuelta a casa una sensación extraña, una mezcla de "¿de verdad es esto lo que quiero?" con "¿por fin tendré la vida que me merezco?". Lo sé, me estaba montando la película demasiado pronto... Esa misma noche me mandó un mensajito de que le había encantado conocerme y que a ver si nos veíamos otro día. Uff, le acababa de conocer y ya estaba empezando a agobiarme. Le contesté al día siguiente para que no se emocionase demasiado.

A la semana siguiente quedamos para cenar. Para que no viniese a recogerme a casa, le dije que estaría tomando algo por el centro con unos amigos y que me fuese a recoger allí. Apareció con un Mercedes muy bonito y bien cuidado que hizo que se me pusiera una sonrisa de idiota en la cara muy difícil de disimular. Me llevó a cenar a un sitio muy pijo, de 45 euros por cabeza, al que también invitó él. Nunca había estado en un restaurante tan bueno, de verdad. Y luego nos fuimos a tomar unos cócteles.

En el pub cada vez se me empezó a acercar más, a tocarme la pierna con alguna excusa, a ponerme el brazo sobre los hombros... Y yo por mucho que intente ser fría y que parezca que sólo me importa el dinero, el lujo... no es así. No fui capaz de corresponderle, no me gustaba nada. Ya sabía que nunca podría ser como la mujer de Briatore o de cualquier viejales con pasta. Pero ahora ni siquiera era capaz de liarme con un chico mono y de mi edad... Genial. Por lo menos el chico pilló rápido la indirecta y dejó de intentarlo.

Y esto que voy a decir ya simplemente es de loquero pero creo que si a este chico le hubiese conocido en otra situación, incluso si supiese que no tiene mucho dinero, podría gustarme. Pero como me presiono a mí misma para que me guste, para verle aunque no me apetezca demasiado, pues esto hace el efecto contrario y es que le empiezo a coger manía y sólo veo sus defectos. ¿Estoy muy loca o alguien por ahí me entiende?

En general la noche no estuvo mal, sobre todo por los sitios tan chulos a los que fui y que con mi sueldo no me habría podido permitir en meses... Seguí repitiendo la misma rutina una vez a la semana aproximadamente. El chico (al que a partir de ahora llamaremos BorjaMari) empezó a pensar que yo era una chica difícil que se hacía de rogar (?) y no que en realidad no me gustase. No sé cómo llegó a esa conclusión, pero no iba a ser yo la que le contradijese...

Hace unos días ya estaba dispuesta a dejarle, viendo que la cosa no avanzaba y a que a mí cada vez me daba más repelús imaginar una intimidad con él cuando me aparece con esto...




¿¡Cómo voy a dejarle ahora!?


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